Camuflaje, mentiras y comunismo

    A propósito de las elecciones primarias de la izquierda chilena en las que ganó la candidata Jeanette Jara, es casi imposible no asociar su imagen con la simpatía y el carisma de Michelle  Bachelet. De hecho, ambas tienen bastante en común. Y no me refiero al aspecto físico. 


    Tanto Jara como Bachelet son dos figuras que representan a un sector de la política que denominamos "la izquierda". Sin embargo, ¿Son Jara y Bachelet parte de la misma izquierda? Esta es una interrogante no tan difícil de responder para quienes saben de política, pero ¿Lo es para la mayoría de los chilenos?

    Seguramente, a más de uno nos ha pasado que hemos votado en diferentes elecciones –ya sean municipales, parlamentarias o presidenciales– por el candidato más simpático, carismático o conocido sin siquiera darnos el tiempo de revisar su historial político. Y es que no es de extrañar que nos dejemos convencer por un discurso cercano, una cara amable o una historia convincente. Los seres humanos somos emocionales por naturaleza y los políticos lo saben. Tanto es así que la mayoría de los políticos tienen enormes equipos de asesores comunicacionales precisamente para ayudarles a preparar sus discursos y entrevistas. Elementos como la palabra precisa, el tono de voz, temas a evitar, mostrarse cercanos o divertidos son estrategias que hacen que los candidatos sean más o menos atractivos para el votante promedio. 

    Retomando la primera interrogante, creo que es importante distinguir que la izquierda no es un sector político homogéneo. Por lo menos, podemos distinguir dos grandes grupos. Por una parte, la izquierda socialdemócrata o centroizquierda que se caracteriza por respetar el régimen democrático, las leyes y las instituciones republicanas. Por otra parte, la izquierda a secas que cree en una sociedad igualitaria y un Estado benefactor que reparte la riqueza y se encarga de proporcionar servicios como educación, salud, vivienda, etc. en desmedro del crecimiento económico. 

    Ambas izquierdas comparten un factor común: la lucha contra la "desigualdad". Sí, para la izquierda la desigualdad es como la "quimera" que debe ser derrotada a como de lugar. Porque si hay algo que le molesta a la izquierda es, sin duda, que haya personas que destaquen por su talento, capacidad, conocimiento y productividad. ¿El objetivo? Igualar o nivelar, generalmente, hacia abajo. 

    Pero, ¿Qué tiene que ver toda esta explicación con el parecido entre Jara y Bachelet? Muy simple. Michelle Bachelet, antes y durante su primer gobierno, se mostró como una persona respetuosa de las instituciones, moderada e incluso liberal. No obstante, todos sabemos que ella comenzó a pavimentar el camino para la decadencia de Chile y, en su segundo gobierno, volvió mucho más izquierdizada, con un programa de gobierno totalmente ideologizado y ultraprogresista. 

    Ahora, algunos dirán que estoy exagerando y que la señora Bachelet jamás quizo lo peor para el país. Bueno, eso podemos discurtirlo en otro artículo. 

    En cuanto a Jeanette Jara, debo reconocer que tiene un talento innato para llegar a la gente y, sumado a su larga militancia en el PC, partido que se caracteriza por su disciplina doctrinaria, se convierte en una candidata con mucho potencial. De hecho, llama la atención la rapidez con que subió en las encuestas y cómo superó a sus contrincantes sin mayores obstáculos. 

    Otro aspecto a destacar en Jara es su capacidad de camuflarse y modificar su discurso a conveniencia con tal de conseguir nuevos adeptos, aunque para ello tenga que mentir e incluso negar su historial comunista haciéndose pasar como una candidata de "centroizquierda". ¿Le suena conocida esta estrategia? Pues, habría que tener muy mala memoria como para olvidar las triquiñuelas utilizadas por varios líderes de la izquierda latinoamericana como Fidel Castro, Hugo Chávez y hasta el mismo Salvador Allende quienes negaron públicamente ser comunistas. 


    Es que si hablamos de comunismo, es decir, del ala más extrema de la izquierda, nos referimos a una ideología y no sólo a un partido político. El comunismo o marxismo actual tiene muchas ramificaciones que se desprenden de la clásica lucha de clases, pasando por el indigenismo, feminismo, ideología de género y un sin fin de nuevas luchas dialécticas que buscan generar división, resentimiento y conflicto en el tejido social para permanecer vigente.   

    Por lo tanto, se podría afirmar que tanto Bachelet como Jara son ideológicamente idénticas. Algo así como hermanas gemelas de la política; por ende, igual de peligrosas. 


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