La dialéctica marxista: Una lógica perversa (segunda parte)
Tal como se mencionó en el artículo anterior, con el pasar del tiempo, el marxismo ha evolucionado y ha ido tomando nuevas "banderas de lucha" con las cuales ha ganado terreno más allá de la política y de la economía. Seguramente, más de alguna vez ha oído hablar del término "marxismo cultural". Este término es interesante porque describe precisamente el área de interés del marxismo en la actualidad: la cultura.
Cuando hablamos de cultura nos referimos a todas aquellas áreas, actividades y campos del saber vinculados principalmente con la intelectualidad, las humanidades, las ciencias sociales y las artes. Esto no quiere decir que la izquierda haya renunciado a sus aspiraciones políticas y/o económicas. Por el contrario, lo que buscan los ideólogos y activistas de izquierda es impregnar con sus ideas todos los elementos culturales posibles. Por esta razón, es tan común encontrar cantantes, bandas musicales, actores, escritores y académicos afines al marxismo.
Entonces, la pregunta es: ¿Por qué la izquierda se interesa tanto por dominar la cultura? Para encontrar la respuesta, debemos retroceder a principios del siglo veinte, cuando Antonio Gramsci, periodista e intelectual italiano, comienza a publicar escritos que dan cuenta de la necesidad de establecer una hegemonía cultural para transformar la sociedad. Es decir, no bastaba con tomar las fábricas y los bienes de producción, sino que el objetivo era dominar la cultura.
A las ideas de Gramsci se sumarían los intelectuales de la Escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheimer, Marcuse), quienes notaron que la revolución proletaria no ocurriría como Marx lo predijo. Más tarde, con la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, las ideas gramscianas retomaron fuerza y motivaron a muchos líderes de izquierda a reorganizarse para permanecer vigentes. Este dato es importante porque, superficialmente, todo el mundo pensaba que el comunismo había sido derrotado y que ya no era necesario preocuparse, ya que el capitalismo se había impuesto como el sistema dominante. Gran error.
Mientras la derecha y el mundo empresarial se enfocaban en hacer crecer sus negocios, la izquierda no perdió el tiempo y conformó lo que se conoce como el Foro de São Paulo, fundado por personajes tan nefastos como Fidel Castro y Luiz Inácio Lula da Silva. El foro de São Paulo convocó a representantes de partidos políticos y movimientos sociales de toda América Latina con el fin de hacer frente al neoliberalismo.
Los frutos del Foro de São Paulo no tardaron en aparecer. Fue así como a fines de los años 90 y principios de los 2000 comenzaron a surgir gobiernos de izquierda por todo el continente, trayendo consigo consignas como justicia social, redistribución, educación gratuita y de calidad, nacionalización de los recursos, pensiones dignas. ¿Le suena conocido? En fin, todos conocemos los resultados que trajeron consigo los gobiernos del llamado "socialismo del siglo XXI": pobreza, inflación, debilitamiento de las instituciones, nuevas constituciones, corrupción, dictaduras y un sinnúmero de lastres que han provocado el estancamiento de nuestros países en el subdesarrollo.
Volviendo al tema de la cultura, los artífices del marxismo cultural se han especializado en desarrollar un relato que divide a la sociedad y que promueve la victimización de ciertos grupos oprimidos que se identifican con las ideas de izquierda, pues sienten que esa rama política los acoge y los protege de sus opresores. Ese es el motivo por el cual la izquierda se ha volcado hacia una "política identitaria" que hoy le es mucho más rentable que el clásico discurso anticapitalista o de lucha de clases.
En este sentido, los términos "relato" y "discurso" hacen alusión directa al uso del lenguaje, el cual es clave para tergiversar las palabras, modificar su significado y manipular la opinión pública. De hecho, se dice que las palabras crean realidades. Sin embargo, no son las palabras por sí solas las que crean realidades, sino el significado que les otorgan los usuarios. ¿Se da cuenta de la lógica perversa que hay detrás del marxismo? No se trata solamente de un partido político o de un movimiento social. Se trata de permear todas las capas de la sociedad y de la cultura, a través del lenguaje, para incrustarse en las mentes de niños, jóvenes y adultos, especialmente de aquellos que carecen de pensamiento crítico.
En conclusión, como adultos, debemos cuidar qué tipo de productos culturales estamos consumiendo, ya sea música, series, películas, literatura, etc. Especialmente, debemos cuidar a nuestros niños y jóvenes que, en la mayoría de los casos, reciben de manera constante mensajes, consignas y adoctrinamiento de diversas fuentes, incluidos sus profesores.
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