La dialéctica marxista: Una lógica perversa (primera parte)

    Según la tradición filosófica hegeliana, la "dialéctica" es una forma de pensamiento que permite entender la realidad a partir de "opuestos" que se contraponen entre sí. Esta forma de pensamiento tomó fuerza durante el siglo XIX y principios del siglo XX gracias a filósofos como Hegel y Marx quienes tuvieron una visión materialista de la realidad debido a los cambios que estaban ocurriendo en la sociedad industrial de la época. 

      Imagine que usted es un obrero de principios del siglo XIX que se enfrenta a un sinnúmero de cambios como nuevas formas de producción, nuevos puestos de trabajo, nuevos inventos, nuevos avances científicos y tecnológicos y, al mismo tiempo, tiene de alimentar a su familia, pagar el alquiler, aguantar un trabajo con horarios extenuantes y un salario miserable sin ningún tipo de protección. De seguro, al ver todas aquellas injusticias, habría sido presa fácil de la rabia y el resentimiento.    

     Pues bien, fue precisamente el escenario de la Revolución Industrial –lleno de injusticias, abusos y falta de derechos laborales– el caldo de cultivo para que surgiera una de las ideologías más dañinas y perversas de la historia de la humanidad: el marxismo. 

    Karl Marx y Fiedrich Engels fueron los encargados de dar forma a lo que hoy conocemos como marxismo a partir de la publicación del Manifiesto comunista en 1848 donde sentaron las bases de su concepción materialista de la historia, la "lucha de clases" y los conflictos generados por el modo de producción capitalista.  

    Pero, ¿Qué relación hay entre la lucha de clases y la dialéctica marxista? Muy simple. La lucha de clases representa la contraposición de dos opuestos: la clase obrera versus la burguesía. Para comprender la lógica perversa detrás del marxismo hay que identificar la oposición de los elementos que la conforman: ricos contra pobres, terratenientes contra campesinos, empresarios contra obreros, etc. La idea es siempre crear un enemigo que genera sufrimiento y opresión para así alimentar los sentimientos de rabia y resentimiento que fortalecen la ideología marxista. En otras palabras, si eres pobre es porque hay otra persona que es rica; si eres explotado es porque hay alguien que te explota; si fracasas en tus planes o proyectos es porque hay alguien allá afuera que se aprovechó de ti. En fin, la lista es enorme y lo único que produce es que millones de personas caigan presa de una ideología nefasta que lo único que ha traído al mundo es miseria y muerte. 

     Sin embargo, ¿Dónde radica el éxito del marxismo? Esta pregunta es interesante porque, a pesar de que en la actualidad la mayor parte de los países ha logrado superar la pobreza extrema y mejorar su calidad de vida, el marxismo sigue vigente e incluso se ha fortalecido. En efecto, es ahí donde retomamos la lógica dialéctica con la que opera la ideología marxista. Esta forma de pensar y ver el mundo es muy simple y fácil de asimilar. Por lo tanto, no es necesario pasar por un proceso complejo de raciocinio para entender cómo esta ideología influye en la mente y actitudes de las personas que se identifican como "de izquierda", ya que al estar constantemente expuestos a este tipo de mensajes provenientes del entorno (profesores, medios de comunicación, políticos, publicidad, etc.) no es de extrañar que tanta gente concuerde con dichas ideas. 

      Por otra parte y, a la luz de los hechos históricos que demuestran el fracaso del socialismo en el mundo, ¿Cómo es posible que tanta gente sienta afinidad por las ideas marxistas? Esta pregunta no es fácil de responder porque si uno le pregunta a una persona si es de izquierda, seguramente dirá que no lo es, o que no es ni de izquierda ni de derecha. No obstante, basta con analizar sus opiniones para darse cuenta de que está bastante influenciada por las ideas marxistas. De hecho, esa capacidad de permear todas las capas de la sociedad y la cultura es lo que ha permitido que el marxismo se mantenga vigente camuflándose en áreas tan diversas como la educación, los medios de comunicación, la literatura, la publicidad, la música, las leyes, etc.  

    En la segunda parte de este artículo, seguiremos analizando cómo la dialéctica marxista ha ido abandonando el discurso de la lucha de clases para tomar nuevas "luchas" que han ido ganando terreno en los últimos años.    


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